Estamos en guerra

Estamos en guerra

De forma deliberada y sistemática, los medios de comunicación ofrecen una visión fragmentada de los conflictos bélicos actuales para que los árboles no nos dejen ver el bosque; pero todos ellos forman parte de una misma guerra global: la guerra de expolio y exterminio que el imperialismo estadounidense y sus cómplices están librando contra los pueblos del mundo.

Al decir “Estamos en guerra” no hablamos en sentido figurado, sino literal. “Estamos en guerra” no es un eslogan, no es un titular sensacionalista, no es una frase hecha, no es una hipérbole. Y no solo estamos en guerra, sino que además estamos en el bando de los agresores, y si no hacemos nada al respecto nos convertimos en cómplices de las continuas masacres, de los innumerables crímenes contra la humanidad perpetrados por la Organización Terrorista del Atlántico Norte y los estados terroristas que la integran y apoyan.

Mucha gente se sorprende de que durante el Tercer Reich la población alemana no se rebelara contra los horrores del nazismo. Pues bien, en un futuro próximo mucha gente se sorprenderá de que las poblaciones de España, Italia, Francia o Estados Unidos no se rebelaran masivamente contra los horrores del imperialismo, que no son menores, ni en cantidad ni en brutalidad, que los horrores del nazismo.

Como dijo Martin Luther King, lo más terrible de nuestro tiempo no es la maldad de los malvados sino el estremecedor silencio de las buenas gentes. Y hemos de romper ese silencio a cualquier precio, y no solo gritando lemas y consignas como “OTAN no, bases fuera”.

Estamos en guerra” no es un eslogan, sino la escueta descripción de la durísima realidad que nos ha tocado vivir. Hagamos que “OTAN no, bases fuera” tampoco sea un mero eslogan, sino un programa político irrenunciable y un grito de guerra contra la barbarie imperialista, contra los opresores de los pueblos del mundo y sus bandas de asesinos a sueldo disfrazados de soldados.