Desarme de ETA: discreción y silencio contra humo, ruido y bulla

Desarme de ETA: discreción y silencio contra humo, ruido y bulla

Catalina de Erauso.- En un acto sencillo en el ayuntamiento de Baiona con un mensaje contundente, los verificadores internacionales anuncian que ETA está desarmada. Añaden que algunas instituciones del estado francés disponen de informaciones sobre la localización del arsenal. Activistas de la sociedad civil se encuentran ya en los lugares donde se ubican las armas. 172 observadores civiles velarán por la entrega ordenada de armas a las instituciones francesas. Después de la rueda de prensa la gendarmería francesa ha tenido acceso a las ocho ubicaciones donde estaban las armas donde les esperaban los activistas civiles. Hasta ahí las noticias con informaciones de verdad. Algún día sabremos quién se reunió con quién para que el proceso de desarme culminase el 8 de abril 2017. Ese dato es, a día de hoy, tangencial.

Ya desde antes de que se reuniesen los artesanos de la paz surgidos del pueblo llano en el ayuntamiento de Baiona, algunos medios que se hacen llamar periódicos habían lazado datos falsos sobre la entrega de armas de ETA. El periódico Le Monde anunciaba que ETA entregaría cientos de armas de fuego en doce zulos. Los datos falsos se referían, a grandes rasgos, al volumen del arsenal, el número de zulos, la institución o instituciones que habrían recibido la geolocalización del armamento además de especulaciones y quimeras varias sobre la destrucción de pruebas para obstruir la labor de la justicia. Algunos periodistas que trabajan en medios de comunicación vascos insistieron en las redes sociales sobre esos papeles con letras pertenecientes a la “prensa seria” del reino de España y algunos medios franceses estaban intoxicando con datos falsos. Recordemos que el acrónimo ETA sigue siendo rentable para el negocio de los libretos que nos venden cuentos chinos disfrazados de noticias. Los responsables de los periódicos españoles saben que si colocan esas tres letras en la portada del periódico logran un máximo de ventas que no se logra con ningún otro titular.

A esta ópera de cifras falsas e interpretaciones torticeras se han unido algunas voces de víctimas de ETA que aparecen en la palestra cada cierto tiempo con el mismo discurso de siempre y en fechas muy señaladas. Y no me refiero con esto a las fechas en las que perdieron a sus familiares, que en esas efemérides sí les apoyará la ciudadanía vasca sin paliativos, sino en fechas marcadas en la agenda política de algunas asociaciones erróneamente denominadas partidos políticos de esta monarquía bananera. Ni que todos juntos, políticos, algunas víctimas notables, escribidores sin gracia, se hubiesen sentado en un banco de madera de una escuela de pueblo de la España profunda de los 60 para aprender de memoria las notas del catecismo cañí bajo la batuta de un tertuliano de rizo de plata, disco rayado y dentadura equina. Algún que otro señor ataviado de vistosas gafas otrora entendedor del ideario de ETA y antaño colaborador de Egin ha vomitado su hiel en sílabas contiguas como perdigones de carabina que sus más fieles forofos han vocalizado cual ópera de Wagner. No me pidan que escriba esos dos nombres porque, lamentablemente, tienen muchos imitadores. Llama la atención que, precisamente, los periódicos y tabloides que han seguido colocando en portada las tres mayúsculas mágicas durante los casi seis años después del cese de actividad armada de ETA, no pongan en la portada digital durante horas la cuestión histórica del desarme. No saben el daño que han hecho y hacen a las víctimas de ETA y de otros terrorismos que lloran a sus muertos en silencio. También el telediario ha relegado a cuarto puesto la noticia del desarme. El ruido que han hecho unos y otros con todo lo relacionado con ETA en el pasado es diametralmente opuesto al silencio y la discreción de todos aquellos que sí deseaban que ETA se desarmase de verdad.

La discreción de los verificadores que dialogaron con representantes políticos, con miembros de la sociedad civil o con instituciones de Francia merece especial mención. Algún día sabremos qué cuestiones se debatieron a la hora de preparar todos los pormenores para que el desarme se produjese sin tropezones. Ya sabemos que la participación de políticos franceses en activo ha sido muy significativa en todo este proceso. Lo verdaderamente relevante hoy es que ETA ya no tiene armas. Todavía es temprano para preguntar a la ciudadanía, pero parece ser que los ciudadanos a los dos lados del Pirineo Atlántico están más que felices con este desenlace. Después de los intentos de resucitar a ETA desde 2011 desde los panfletos afines a determinados partidos en plena fase de decrepitud ética, son ahora los humoristas los que toman la palabra y se arriesgan a contar chistes que bien podrían llevarlos a la cárcel. Facu Díaz ya ha afirmado que el PP ya no tiene humo para tapar la corrupción. El dibujante Tasio ha retratado el desarme de manera magistral dibujando a un etarra con armas y Rajoy escapándose para no tener que recibirlas. Las caras serias de los que posaban con cara triste después de cada atentado y aseguran haber luchado contra ETA no son lo que se hubiese esperado cuando la banda ETA entrega las armas. Algo chirría.
Después de leer periódicos de todo color en varios idiomas, me pregunto por qué nadie en la “prensa seria” del sur del Pirineo reflexiona sobre una serie de cuestiones en ciertos términos. En concreto me refiero al reducido número de armas entregado por ETA. Este dato contrasta con los decomisos de armas en muchos zulos en España y también al norte de París y en Portugal en un pasado muy reciente. Según el periódico Infolibre, entre 1999 y 2017 se habrían decomisado en torno a veinte toneladas de explosivos. La prensa amarilla está ya tamboreando que ETA no las ha entregado todas y mantiene gran parte del arsenal oculto. Pero lo que habría que plantearse es si en las operaciones policiales denominadas “estrella” en las que se le incautaban armas a ETA, los números que divulgaba el Ministerio de Interior estaban maquillados o exagerados. ¿Por qué se les incautaron en el pasado ametralladoras, lanzagranadas y fusiles totalmente innecesarios en vista del modus operandi de la banda terrorista que nunca usó ese tipo de armas en sus atentados? En relación con lo anterior, me preocupa que nadie se haya preguntado por qué se le incautaron a ETA lanzagranadas en el pasado y no haya ni uno solo en la entrega del 8 de abril. ¿Cómo se explica que pudiese funcionar la banda con las poco más de cien armas que han entregado? ¿Disponían de una logística eficaz para gestionarlas? Seguro que la prensa amarilla explota ese dato con unas preguntas de posverdad que todos conocemos y ya no convencen ni a las ovejas.

Tampoco me cuadra que ETA haya dicho que “tomamos las armas por el Pueblo Vasco y ahora las dejamos en sus manos” y ninguna pluma aventajada haya reflexionado sobre eso más allá de las descalificaciones habituales de algunos juntaletras de la prensa parásita. Casi todos los periódicos españoles se han apresurado a calificar el acto de Baiona como escenificación del desarme en los términos más peyorativos que uno se pueda imaginar. ¿Acaso se pueden reunir más de veinte mil personas para representar una ópera bufa a decenas de kilómetros de distancia de sus residencias habituales? ¿Quién se puede creer que los asistentes al acto se pusiesen de acuerdo para tomar parte en un evento que no era más que una representación teatral? Con insinuaciones de esta índole se descalifica el sentir de todo un pueblo que no es el que relatan algunos periodistas. Llama mucho la atención que nadie haya reparado en el hecho de que los zulos estuviesen todos en el País Vasco francés en un radio muy reducido. Y este dato desentona con las noticias sobre los zulos de tamaños gigantescos con cientos de armas a casi mil kilómetros de distancia de Euskadi, uno al norte de París y otro en Portugal desactivados en un pasado no muy lejano. Bastante raro, ¿verdad? Otra pregunta es por qué iban los policías y guardias civiles armados hasta los dientes, con artillería pesada y toda una congregación de cámaras a practicar una detención y la gendarmería francesa ha acudido tan campante a la recogida de un copioso arsenal de un grupo terrorista que ha actuado durante medio siglo. Seguramente, los gendarmes sólo querían hacer su trabajo y siempre lo hacen sin cámaras. Otro tema singular es cómo pudieron ponerse 172 personas de acuerdo para vigilar ese proceso y si participaron en reuniones previas para monitorear el mismo. Tratándose de vascos, me imagino que asistieron a más de una reunión y su cometido no sólo era vigilar que las armas se entregasen a las autoridades francesas ni mucho menos salir en la foto. Intuyo que tienen un legado social para los años a venir, el de vigilar que unos y otros puedan convivir garantizándose las libertades de todos los que comparten un espacio concreto. Siempre convenciendo con la palabra.

Otra cuestión que me viene a la cabeza es por qué ningún periodista regio se pregunta las razones por las que los verificadores internacionales no confiaron en el gobierno de España. ¿No es de fiar? Quizás la respuesta esté en la prensa internacional que sí destaca las palabras del ministro de Interior francés después del desarme y no hace casi ninguna mención a las declaraciones de su homólogo español. La prensa alemana en bloque hace referencia al discurso del ministro francés. Del español, ni mu. El periódico suizo NZZ nombra a Méndez de Vigo. Y ahí se acaba todo. Y me quita el sueño por qué desautoriza la “prensa seria” la fiesta de Baiona después de la entrega de las armas. Eran miles de ciudadanos cerrando un capítulo de la historia y dando la bienvenida a un futuro que se avista próspero y feliz.

Resulta cuando menos sorprendente que los grandes medios españoles sólo se hayan hecho eco de las palabras de Raimond Kendall, exsecretario general de la Interpol y miembro del Grupo Internacional de Contacto (GIC), cuando este afirmaba que la actitud de los españoles es primitiva por considerarlo ofensivo. Otras reflexiones de calado que hicieron los verificadores como el catedrático Mannikalingam sobre la novedad del proceso de desarme en Euskal Herria ni se mencionan en la prensa ibérica. Del llamamiento de Gerry Adams a los gobiernos francés y español para colaborar en la solución de los asuntos pendientes no se ha enterado nadie. La prensa internacional sí recoge algunos de estos temas. Los corresponsales venidos desde Madrid quedaron como extraterrestres a juzgar por las preguntas que hacían según informa Gara en su edición especial. No han informado sobre las lágrimas de los asistentes al acontecimiento, lágrimas sinceras de alegría, ni de otras muchas cuestiones. Ellos siguen escribiendo con machacona tozudez que se trataba de la escenificación planeada y perpetrada por ETA. No así la prensa internacional. Jubilado ya el temible Leo Wieland que escribía en el periódico alemán Faz al puro estilo de PedroJ, Inda o Losantos y con su mismo argumentario faltando a la verdad contra todo lo que fuese vasco, los tertulianos agitadores como Isabel Sansebastián o Alfonso Rojo se han quedado huérfanos. Ya no pueden decir aquello de “no lo digo yo, sino el prestigioso periódico alemán Faz”. La bulla que armaban estos individuos cuando aplaudían con las orejas a Leo Wieland ha debido llegar hasta la mismísima redacción de la Faz y esta ha optado por prescindir de su pluma. Los periódicos alemanes saben muy bien a qué condujo la agitación en la prensa a finales de los años treinta del siglo pasado. Los españoles lo ignoran todavía porque la Ilustración no hizo mella al sur de los Pirineos.